ExCuRSiONiSmO RoMáNTiCo FoReVeRExCuRSiONiSmO RoMáNTiCo FoReVeR
 Zodiaco Zodiaco
domingo 10 de abril de 2016, 19:02:31

Tipo de Entrada: RELATO | 2 Comentarios | 1603 visitas

A las once de la mañana, tras dejar a Alba en Igualada, emprendo una tranquila excursión con inicio y final en el aparcamiento de Can Maçana. Por primera vez, visito los restos de Sant Pau Vell y del Castell de la Guàrdia. En el Serrat de Guirló, me topo con un árbol plantado en honor de Xavi, un escalador fallecido. Tras dejar una anotación en la libreta, asciendo a la Portella y voy también por primera vez al refugio de escaladores Vicenç Barbé. A través del PR C-78 alcanzo, tras observar a dos cabras embistiéndose con la cornamenta, el Coll de Porc, donde emprendo el itinerario equipado Travessa dels Frares, con fin en el Portell Estret. De regreso al coche por el GR-172, me desvío hasta la Roca Foradada, donde me tomo un par de bonitas fotos antes de alcanzar, siete horas después, el aparcamiento, ahora casi vacío.

 

Son las once de la mañana cuando estaciono el coche en el arcén junto al aparcamiento de Can Maçana, a estas horas ya lleno. Detrás de mí llega un vehículo oscuro y sus ocupantes me preguntan por la Roca Foradada. Mapa en mano, les informo de dónde estamos y a dónde se dirigen y emprendo la marcha. Bastante pronto, a mano derecha, un poste indicador marca el desvío a Sant Pau Vell, una iglesia en estado ruinoso que por primera vez visito. En el lugar tan solo hay una mujer de mediana edad y aire reflexivo, cuasi místico. Le pido una foto junto a la iglesia y una vez inmortalizado le tomo yo una a ella. Como me pide también una con las agujas al fondo –desde l´Agulla de l´Escorpí hasta el Mirador de la Portella– aprovecho para que me la haga a mí también. Tras identificarlas con un cartel panorámico que indica sus nombres –la única de nombre revelador me parece el Dau–, prosigo hasta una pequeña cruz de hierro colocada al borde del barranco y trato de fotografiarme con el modo de autodisparo a los diez segundos. En un primer intento el viento me vuelca la cámara pero a la segunda, susto mediante, va la vencida.

 

Al regresar a la iglesia me encuentro a la mujer con los ojos cerrados y adoptando una posición de guardia urbano, con una mano alzada en vertical y la otra extendida hacia un lado a noventa grados; sólo le falta el silbato y bloc para las denuncias recaudatorias. Cerca me llama la atención una colina y no dudo en coronarla. Se supone que alberga los restos del Castell de la Guàrdia, esto es, algunas piedras de su muro. Es un lugar espectacular, qué grata sorpresa. Las vistas son enormes y la soledad está asegurada. Se me ocurre añadir a mi lista de “algún día”, venir a pernoctar a aquí sobre el césped alguna corta noche de verano, con vistas al firmamento y ver amanecer a través de la Roca Foradada. Saco de la mochila un trípode que me he comprado de segunda mano en el Cash Converters y lo reestreno: ¡ya no he de temer por el viento! De regreso a la iglesia –indicado por marcas azules–, encuentro escondida una placa en honor a una tal Montse, muerta a la edad de 99 años. También corono una roca partida en dos gracias a su fisura; hace unos tres metros de alto y diríase que viene del reino de los leones: la sabana africana.

 

De vuelta al camino, continúo hacia el Collet de Guirló pero pronto vuelvo a entretenerme, esta vez para visitar un cordal de nombre Serrat de Guirló, paralelo al de Sant Pau Vell del que provengo. Sobre un terreno rocoso rojizo, alguien se ha entretenido a construir dos grandes corazones con cientos de rocas. En el centro de uno de ellos, hay lista una pila de ramas a modo de futura hoguera. De camino hacia el extremo, donde me asomo al barranco –qué respeto–, me topo con una misteriosa caja de madera junto a un pequeño árbol del que cuelga una cinta, unida a este por una cuerda de escalada. Si bien descarto que sea un panel de abejas por estar completamente cerrada, retiro las dos piedras que tiene encima y la abro con cautela con la punta del pie. Unos insectos alargados huyen. Dentro hay una fiambrera. “Un tesoro de geocaching” me digo. Pero nada más lejos de la realidad. Hay una libreta, una foto plastificada pero con la tinta corrida de un escalador colgado de un techo, y un pack de fotos del mismo escalador, Xavi, comiendo pizzas, tomándose una cerveza, de viaje, etc. Según leo, hay mensajes de alguno de sus compañeros el día del fatal accidente, así como de su padre, Jordi, que viene a regarlo y a visitarle, así como informa a los forestales de que si el árbol molesta, le avisen pues crece en parte con las cenizas de su hijo, al que le han buscado, literalmente y según leo, “un lugar con buenas vistas”. Boli en mano, dejo un mensaje de consuelo con el dibujo de las agujas desde aquí visibles –las mismas que desde Sant Pau Vell– y lo dejo todo bien recogido tal y como lo he encontrado. Pocas cosas más tristes y antinaturales hay que enterrar a un hijo.

 

Paseando con grandes vistas he topado con este fabuloso árbol,

en parte formado por átomos de Xavi.

 

Por un lado, desear que Xavi ande feliz por allá arriba,

orgulloso de esta especie de “recuerdo/santuario” en el que venís a recordarle.

 

Y por otro, dar ánimo a sus conocidos, familia y a su padre, que leo que suele venir. Sabes que él

está orgulloso por lo que ve desde allá arriba

y que llegado el momento os volveréis a encontrar.

 

Un saludo de otro peregrino a Santiago, ya por mi séptimo camino.

 

David Mira

 

En pocos minutos alcanzo el Coll de Guirló dubitativo: no sé si tirar por el GR-172 hacia la Roca Foradada, donde va y viene la gente, o meterme en el PR C-78 hacia Agulles, solitario. Finalmente opto por esto segundo. Tras un flanqueo y una subida final encajonada, alcanzo la Portella, el collado que me permite acceder a la región de las agujas. De nuevo dudo, esta vez entre si emprender la Travessa de Agulles, un camino equipado que ya he hecho en ocasiones anteriores, o si continuar recto por el PR C-78 hasta el refugio Vicenç Barbé. Como nunca he estado, me decido por esto segundo, no sin antes flanquear la cara este de la Portella Gran y asegurarme que ni a esta, ni al vecino Dau, junto al que llego, es posible acceder a su cima a pie. En el refugio, bastante usado por escaladores gracias a su ubicación, me llaman la atención sus mesas y sillas exteriores, metálicas, descoloridas –verde y amarillas– y de aspecto antiguo. Hay dos chicas con tres galgos. ¡Cualquiera les echa una carrera! Arriba, hay un banco en una especie de terraza con las tejas debajo, que enlazan cual extraña postal con el verde del bosque. Menudo contraste. Me hidrato; hace calor. Poca agua me queda y aquí es de pago. Quiero decir que en el bar te venden refrescos, etc. y no veo fuente.

 

Tras fotografiar a lo que estimo son dos familias con sus numerosos hijos, enfilo camino hacia Coll de Porc. En el mapa aparecen varios senderos que suben hacia las agujas, entre ellos el de la Canal Ampla, que finaliza en el Portell Estret. Me detengo a evaluar mi siguiente paso mapa en mano. Como aún es temprano, prosigo por el PR C-78 hacia Coll de Porc pasando por el Pas del Príncep. En un sendero difuso en el que me meto a explorar, me topo con dos cabras que se embisten con la cornamenta; hay que ver lo cerca que están de los caminos trillados, pero a la vez ocultas a la vista. También disfruto en el interior de una cueva, l´Esllavisada, en cuya fuente homónima me refresco y me proveo del preciado líquido. En el collado me alimento un poco, tomo una nueva foto, también a un grupo numeroso, y opto por acometer un camino equipado, la Travessa dels Frares: hay que darle vidilla a la excursión. Proseguir por el PR C-78 hacia el Montgrós ya se me hace tedioso y largo y, por otro lado, regresar ya hacia Can Maçana me parece demasiado prematuro. Prefiero dejar morir la excursión poco a poco, conforme mis ganas de andar se vayan agotando, cual vida que se apaga lentamente de forma natural.

 

El paso más atrevido y expuesto de la Travessa dels Frares y de Agulles –esta segunda hoy no la haré– es precisamente el primero, el que tengo delante. Son unos quince metros verticales equipados con barras metálicas y una cadena, además de pequeñas grapas en la parte superior. ¡Hay que ver lo que me gusta hacer el cabra! Una vez superado –y saboreado–, prosigo con el ascenso, ayudado en un resalte rocoso por una cadena sin la cual no logro superarlo. Junto al Frare Gros, una aguja imponente, corono dos agujas vecinas con sendos hitos, de 1113m y 1114m de altitud, que en el mapa de Editorial Alpina aparecen sin nombre. La primera ya la he coronado en alguna ocasión. En cambio, la segunda me cuesta más, sobre todo de destrepar, pero me sirve para hacer tiempo mientras dos escaladores rapelan el Frare Gros con caída de piedras incluida –no llevo casco–. Mientras recogen sendas cuerdas, les comento qué largas que son y que deben de pesar. Según me dicen, son de sesenta metros y pesan unos dos y medio o tres kilos, no mucho por ser delgadas.

 

El itinerario equipado prosigue hacia el Loro gracias a varias cuerdas, incluido el paso bajo una roca. Me parece bastante más complicado hacer esto de bajada que de subida, viniendo en sentido contrario. Más adelante llego hasta la Nina y pasado el Morro Pla, me sorprende encontrarme a un matrimonio con dos niños pequeños. “¿Por aquí se va a la Roca Foradada?” me pregunta el señor. Le informo de que con niños pequeños no. Resulta que vienen de remontar la Canal Ampla desde el refugio pero se han equivocado y, en vez de continuar hacia el Portell Estret, han virado hacia poniente siguiendo las marcas azules de la Travessa dels Frares. No estaría mal colocar un poste indicador en el desvío para evitar futuros accidentes, como ya hay advirtiendo del camino equipado tanto en el Coll de Porc como en Portell Estret. En este último collado les espero para asegurarme de que no se pierden comiéndome una bolsa de fritos del Mercadona. ¡Están mucho más buenos que en el sofá!

 

Al llegar les aviso de que, de bajada, no se pasen el desvío hacia la Roca Foradada y Can Maçana y finalmente me despido. Como de costumbre, la cara norte de Montserrat es más sombría y húmeda y el terreno, en pendiente, es resbaladizo. Con cautela dejo atrás la canal y enlazo con el GR-172. Pasada la Cadireta, una roca que parece que vaya a desprenderse en cualquier momento, tomo el desvío a la conocida Roca Foradada, señalizado únicamente con dos montoncitos de piedras. Se trata de un agujero triangular espectacular, en el que en ocasiones hay quedadas siempre en día once para observar objetos voladores no identificados bajo los efectos del alcohol. No es algo nuevo, llevan como treinta años. Se afirma que además de ser el cuarto mejor lugar del mundo para observar OVNIs, también hay apariciones marianas, aunque no sé si a parte de una alta tasa de alcoholemia, para esto último es necesaria alguna otra sustancia. Lo que sí es seguro es que pueden tomarse bonitas fotos, como la que acompaña al presente escrito.

 

De regreso al GR-172 me cruzo con una pareja que sube con dos niñas pequeñas. Les aconsejo que extremen las precauciones en los pasos de roca mojada resbaladizos y, ya con el sol bastante mermado de fuerzas, disfruto del último cuarto de hora de la excursión de un total de veintiocho. El Pirineo –Vall de Núria, Ulldeter– se ve a tope de nieve. Manresa diríase que es una masa de cemento en medio de la llanura. También es reconocible el Pedraforca, cuna de grandes aventuras y gestas Son las seis cuando alcanzo el coche, bastante inclinado junto al arcén de la carretera, al otro lado del asfalto. Apenas quedan coches. De una furgoneta se apea una pareja con grandes mochilas; deben de ir a dormir al refugio. Da lástima dejar Montserrat atrás, pero el próximo sábado regreso con Jorge, con la intención de acometer la Canal del Mejillón y, si sobran fuerzas, el Joc de l´Oca. Qué suerte tenerla tan cerca de casa. ¡Habrá que aprovecharlo!

 

P.D. Te invito a visitar mi canal de Youtube Feliz Éxito aquí:  www.youtube.com/felizexito


2 Comentarios
Enviado por Jorge el domingo 10 de abril de 2016

“Magnífica crónica, David, repleta de detalles interesantes.”
Enviado por Raton-4 el lunes 11 de abril de 2016

“Excelente salida....la hice hace años y no encuentro el momento de reacerla..un saludo David.”


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