ExCuRSiONiSmO RoMáNTiCo FoReVeRExCuRSiONiSmO RoMáNTiCo FoReVeR
 Zodiaco Zodiaco
jueves 1 de marzo de 2018, 17:07:58

Tipo de Entrada: RELATO | 706 visitas

En compañía de mi amigo David, mi novia Alba y Carla, me dirijo al Montseny, donde ha nevado copiosamente esta semana. Desde las inmediaciones de Collformic, emprendemos el ascenso al Matagalls. Mientras que Alba y Carla llegan a coronar el Turó Gros de Santandreu, ambos David sí que logramos ascender al Matagalls. De regreso, una buena comida en el restaurante y para casa, con el buche lleno y una nueva ascensión al Matagalls en nuestro haber.

 
Vídeos de la excursión aquí: 
 
El mío de Feliz Éxito: https://www.youtube.com/watch?v=PCqMy7jC7RA
 
El de Carla en Karla´s Project: https://www.youtube.com/watch?v=yF4E8HGIUyQ
 

Veinte minutos antes de la hora acordada, a las 8:40, me planto con Alba en el punto de encuentro, una pequeña explanada nada más abandonar la C-35 en dirección a Santa María de Palautordera. En el exterior hace bastante frío así que nos quedamos dentro escuchando la radio. Al cabo de un rato aparece Carla, youtuber de un canal de informática y redes sociales, sin experiencia montañera y más tarde lo hace David, quien nos lleva en su SEAT León unos veinticinco kilómetros, muchos de ellos de curvas, hasta Collformic, punto de partida habitual para ascender al Matagalls.

 

Dado que ha estado nevando esta semana y hay bastante nieve, hay muchos visitantes de las inmediaciones de Barcelona. Así, los aparcamientos ya están llenos y seguimos en dirección a El Brull hasta que encontramos un lugar libre de coches para aparcar al margen de la carretera. Una vez listos, emprendemos la subida hasta el collado, de nombre Collformic, donde hay un restaurante, un aparcamiento y poco más. Aquí iniciamos propiamente la ascensión, cuyos primeros compases son los más duros, junto a la ascensión del Turó Gros de Santandreu.

 

Como Carla no está acostumbrada y además no lleva un calzado adecuado, patina sobre la nieve dura y se calza mis raquetas de nieve. Esto evita que patine y la inseguridad al desplazarse, pero aumenta su esfuerzo para ganar desnivel, de manera que la marcha es más bien lenta. A David lo perdemos de vista y Alba progresa bastantes metros por encima de nosotros. Un niño, algo inconsciente, va pendiente abajo en su trineo hasta que vuelca y permanece aturdido varios minutos sobre su helada superficie hasta que su padre llega y le hace incorporarse.

 

En unos escalones, junto a la pista forestal que se dirige a Sant Segimon, descansamos un rato para que Carla tome aire. Guardamos las raquetas y a través de un sendero que sube de manera más suave, llegamos a un terreno bastante llano de nombre Pla dela Barraca, cercano al Turó d´en Besa, coronado este último por una pequeña edificación y un repetidor. Aquí nos reagrupamos con David, que dice haberse hundido hasta las rodillas en la nieve en un lugar cercano de nieve virgen.

 

Siguiendo las huellas, iniciamos una ascensión directa al Turó Gros de Santandreu (1540m). El avance es penoso, con nieve en ocasiones hasta las rodillas. Hay bastantes huellas, algunas muy hundidas, que si bien evitan que te hundas, son bastante farragosas de utilizar. David nos vuelve a dejar atrás, dirección a la cumbre del Matagalls, donde dentro de un rato me lo volveré a encontrar. Por su parte Alba y Carla dan por finalizada la ascensión en lo alto de esta colina, con vistas a Collformic y el restaurante. Alba no piensa más que en llegar a este último.

 

En solitud y con gratos recuerdos de excursiones pasadas –aquí tuvieron lugar mis primeras excursiones montañeras– me dirijo nuevamente a la cumbre del Matagalls, años después. Ya ni recuerdo la última vez que estuve por aquí. Llama la atención verlo todo cubierto de tanta nieve; aquí apenas suele nevar y si lo hace, esta desaparece en poco tiempo. La dos fuentes, la de la rosa y la del libro, está cubiertas por el blanco manto lejos del sendero, sin huellas que se dirijan a ellas.

 

A buen ritmo, no tardo mucho en alcanzar la cumbre del Matagalls. Cuando estoy a unos trescientos metros, reconozco a David emprendiendo el descenso y le hago un gesto para que me espere y así tomarnos una foto cimera juntos. Un viento helado hace incómodo la presencia aquí arriba, así que tras la foto David se marcha.  Yo tomo algunas fotos más y grabo unas imágenes que me servirán como toma extra para el vídeo que estoy a punto de comenzar a grabar (puedes verlo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=PCqMy7jC7RA ) sobre desconectar de los problemas y del trabajo en la montaña y la naturaleza.

 

Pronto emprendo el camino de vuelta. Menuda gozada caminar por aquí solo, esta zona me trae gratos recuerdos. Una vez incluso la ascendimos de noche, un verano, bajo el cielo estrellado y entre sonidos de los cencerros de las vacas. A la altura del Turó Gros de Santandreu alcanzo a David, como se aprecia en el vídeo. A lo lejos, diviso dos motas que se desplazan lentamente sobre la nieve: son Alba y Carla. Se dirigen erróneamente hacia el Turó del Pla de la Barraca y les pego un grito y les hago gestos para que tomen la dirección correcta. No obstante, optan por pararse y esperar a que lleguemos.

 

De aquí a Collformic aún tardamos un buen rato. David y Alba se adelantan y se plantan en el restaurante. Yo y Carla tardamos un rato más; ella se ha calzado las raquetas y hemos tomado la pista que viene de Sant Segimon, completamente nevada cual pista de esquí. Hacia las cuatro de la tarde llegamos al restaurante, está a tope. Nos dices que si esperamos nos darán mesa cuando haya una libre y eso hacemos. Al otro lado de la empañada ventana, vemos las cuestas del Turó Gros de Santandreu. Aquí, en el calor, comemos pan de payés con tomate y alioli. Carne. Patatas de Olot. Todo está rico.

 

Grabamos algunas tomas más tanto para mi vídeo como para el de Carla, que está haciendo un Vlog (puedes verlo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=yF4E8HGIUyQ). Y finalmente, regresamos hasta el coche de David, quien nos deja de nuevo junto a los nuestros, a escasos metros de la C-35. Tanto Carla como yo nos hemos ahorrado unos 50km, algo que agradecerán tanto nuestros bolsillos como el medio ambiente. Nos despedimos ya a punto de anochecer, ha cundido el día. A ver si este año, a diferencia del anterior, sí logro acumular al menos doce excursiones, una al mes. Se hace a menudo cuesta arriba salir al monte, pero una vez en él, no veas cómo se disfruta :-)




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